Fundamentos de la historia de StarCraftBlizzard Entertainment|7 de abril de 2020

Examen sorpresa, campeones: ¿la historia y la ambientación de StarCraft forman parte del género de la ciencia ficción militar, la ópera espacial o la ciencia ficción de terror? Si habéis respondido «¡Las tres!», enhorabuena: se nota que sabéis de subgéneros de la ciencia ficción. En el universo de StarCraft ocurren muchas cosas y no siempre resulta sencillo tenerlo todo claro. Si queréis darle un repaso —o contar con material para explicarles la historia de StarCraft a vuestros amigos—, habéis llegado al artículo correcto.

1.ª parte: el pasado lejano

Hace eones, los Xel'Naga llegaron a nuestra galaxia y engendraron vida en numerosos mundos de la Vía Láctea. Su objetivo era esperar a que dos especies alcanzasen lo que ellos llamaban «pureza de esencia» y «pureza de forma» para ayudarlas a evolucionar hasta que se transformaran en una nueva forma de vida que los sustituyese y así reiniciar el ciclo.

Los Xel'Naga lo denominaban el Ciclo Infinito. Por desgracia, resultó que el nombre no era el más apropiado.

Amon, uno de los Xel'Naga, decidió romper el ciclo y rehacer el universo de acuerdo con su propio diseño. Interfirió directamente con dos especies, los protoss y los zerg, para imbuirles respectivamente la pureza de forma y de esencia. Cuando los Xel'Naga descubrieron su plan, Amon liberó a los zerg, que acabaron con la mayoría de ellos, aunque a costa de la derrota y el exilio del propio Amon. Los Xel'Naga supervivientes entraron en estado de hibernación profunda y dejaron abandonados a su suerte a los protoss y los zerg. Durante mucho tiempo, la vida en la galaxia siguió su curso habitual... hasta que una joven e intrépida especie de simios bípedos y lampiños decidió aventurarse entre las estrellas.

2.ª parte: StarCraft

En el año 2259, las naves coloniales humanas alcanzan el remoto sector Koprulu. Los terran crean colonias, fundan varias facciones políticas y, al más puro estilo humano, no tardan en provocar una guerra. Cuando el mundo colonial Korhal IV se rebela contra la Confederación terran y promulga su independencia, la Confederación destruye el planeta con armas nucleares. Esta atrocidad desencadena el ascenso de los Hijos de Korhal, un grupo de revolucionarios liderados por Arcturus Mengsk.

Rebelión

Poco tiempo después, los terran se enfrentan por primera vez a los peligros que esconde el sector Koprulu cuando los zerg asaltan los mundos de Chau Sara y Mar Sara. Tras el ataque contra Chau Sara, unas naves de guerra protoss acaban con la infestación zerg y todo rastro de vida en el planeta con un bombardeo desde la órbita. Mengsk ve esto como una oportunidad para vengarse de la Confederación atrayendo a los zerg al mundo donde la Confederación tiene su sede, Tarsonis. Con la ayuda del antiguo marshal confederado Jim Raynor y la agente fantasma psiónica Sarah Kerrigan, su abyecto plan se salda con un éxito rotundo.

La Supermente

Sin embargo, la victoria tiene consecuencias. Pese a las súplicas de Jim Raynor, Arcturus Mengsk abandona en la batalla final a Kerrigan, que acaba en manos de los zerg. En Char, planeta colmena de los zerg, la Supermente infecta a Kerrigan y la transforma en la Reina de Espadas. La Supermente está convencida de que puede sacarles ventaja a sus antiguos enemigos, los protoss, asimilando humanos con capacidades psiónicas. El plan da fruto y los zerg averiguan la ubicación exacta del mundo natal de los protoss: Aiur. La Supermente, que anhela asimilar a los protoss para combinar su pureza de forma con la pureza de esencia de los zerg, ordena una invasión masiva y, tras un asedio brutal, Aiur cae.

La caída

Cuando los zerg toman Aiur, los protoss se ven obligados a reparar un cisma en su propia especie que data de hace miles de años. El protoss Zeratul descubre que las energías del vacío que controlan él y los demás templarios tétricos desterrados pueden destruir permanentemente a los líderes de la prole zerg. Tras forjar una inesperada alianza con Jim Raynor, el deshonrado ejecutor protoss Tassadar y el ejecutor Artanis, Zeratul y los templarios tétricos se unen a la batalla para recuperar Aiur. Durante el asalto final, Tassadar realiza el sacrificio definitivo: canaliza energías del vacío a su superportanaves al tiempo que embiste con ella a la Supermente para acabar con la mente de la colmena zerg.

3.ª parte: Brood War

La resistencia

Tras la eliminación de la Supermente, los zerg se vuelven aún más salvajes. Los protoss renuncian a recuperar su hogar y deciden retirarse al mundo de los templarios tétricos, el planeta Shakuras. Desgraciadamente, los zerg también invaden Shakuras. La única esperanza para purificar el planeta pasa por reactivar una instalación Xel'Naga inoperante. Zeratul y Artanis buscan dos cristales que pueden hacerlo, ayudados también por la Reina de Espadas, libre ahora del control de la Supermente. Pese a la traición final de Kerrigan, los protoss logran reactivar la instalación y purifican Shakuras.

Puño de hierro

En la Tierra, las noticias sobre los zerg y los protoss corren como la pólvora y cunde el pánico ante una posible invasión extraterrestre. El Directorio de la Unión Terrestre (DUT) envía una flota expedicionaria liderada por el almirante Gerard DuGalle para someter las colonias rebeldes al control de la Tierra y neutralizar la amenaza alienígena. La flota captura un disruptor psi, y un asalto contra Korhal pilla por sorpresa al Dominio terran de Mengsk. DuGalle lanza un ataque con éxito contra Char, donde el DUT consigue subyugar a una Supermente naciente y esclaviza al Enjambre zerg.

La Reina de Espadas

Consciente de la amenaza que representa el DUT, Kerrigan convence a sus antiguos aliados para que vuelvan a luchar a su lado y combina sus fuerzas con Raynor y Mengsk. Recelosos de Kerrigan, ambos hombres temen que los traicione cuando su prole recupere las fuerzas, lo que, efectivamente, acaba por suceder. Espoleada por la victoria, Kerrigan coacciona a Zeratul para que la ayude a derrotar a la joven Supermente que se encuentra en manos del DUT. El templario tétrico acaba por fin con la Supermente y, una vez destruido el disruptor psi, todos los zerg quedan sometidos al poder de Kerrigan. Una flota conjunta del DUT, el Dominio y las fuerzas protoss arremete contra Kerrigan, pero la Reina de Espadas sale victoriosa.

4.ª parte: Wings of Liberty

Tras la Guerra de Razas, reina la paz durante un tiempo. Mengsk reconstruye el Dominio terran, los protoss se preparan para recuperar Aiur y los zerg... no se dedican a extenderse por toda la galaxia, por extraño que pueda parecer. Zeratul localiza a Raynor, convertido ahora en mercenario, y le revela una antigua profecía Xel'Naga que vaticina una terrible fatalidad para la galaxia que solo Kerrigan puede evitar. Con la ayuda del hijo de Mengsk, Valerian, Raynor parte en busca de unos artefactos Xel'Naga con los que se podría construir la piedra, un dispositivo capaz de eliminar la esencia zerg de Kerrigan y liberarla de la corrupción. El plan funciona, pero no sin gravísimas consecuencias.

5.ª parte: Heart of the Swarm

Valerian recluye a Kerrigan en un centro de investigación secreto para estudiar los efectos de la piedra sobre ella. Cuando las fuerzas del Dominio irrumpen en las instalaciones, Kerrigan logra escapar por su cuenta. Tras jurar venganza contra Mengsk, empieza a regenerar su prole, pero Zeratul la localiza y le revela una antigua profecía Xel'Naga que vaticina que se reconvertirá en una zerg primigenia. Kerrigan viaja a Zerus, donde renace la Reina de Espadas primigenia. No tarda en descubrir que un agente de Amon ha estado moviendo los hilos en secreto desde el principio para poner en marcha la última fase del plan de Amon. Kerrigan ata los cabos sueltos en Korhal matando a Arcturus Mengsk y luego se retira con su Enjambre zerg para preparar el inevitable enfrentamiento final con Amon.

6.ª parte: Legacy of the Void

Mientras Artanis se apresta para el asalto definitivo y la reconquista de Aiur, Zeratul lo visita para contarle una antigua profecía Xel'Naga que alerta sobre el regreso de Amon. Amon vuelve y somete a los protoss de Aiur a su voluntad mediante el Khala, el vínculo psiónico que comparten. Zeratul y los templarios tétricos liberan a algunos de sus hermanos, incluido Artanis, pero Zeratul muere en el combate. Artanis se dispone a recuperar la piedra que deshizo la transformación zerg de Kerrigan con la esperanza de se pueda utilizar contra Amon. Artanis consigue devolver al redil a algunos protoss rebeldes y establece una alianza con Raynor, Valerian y Kerrigan. Juntos, lanzan un asalto final contra Aiur y, con la ayuda de la piedra, Artanis logra liberar a los protoss y expulsar a Amon al vacío.

Kerrigan reúne a sus aliados para acabar con Amon de una vez por todas. Las huestes de este hacen del mundo-templo Xel'Naga de Ulnar su último bastión, pero, con la ayuda de los últimos supervivientes Xel'Naga, Kerrigan completa su ascensión. Convertida en una de los Xel'Naga, emplea sus nuevos poderes cósmicos para liderar el ejército combinado en la destrucción definitiva de Amon.